Soy El Marido De Una Monja

Publicado por Maestro Marido en mayo del 2026

Lo que hemos concebido aqui no es otro acto cualquiera, esto es con certeza lo mas transgresor que estamos haciendo en nuestras vidas… para lo que nos importa ya. Dicha calidez coagula un aura poderosa, densa y misteriosa que poco a poco devora nuestro juicio. La sangre se me sube a la cabeza. Este intimo escogido para ser nuestro le ha sido secuestrado la palabra sagrada ahora transmutada en profana. El deseo aprieta y ya nada podemos hacer para aguantar mas…

Habia arribado en una nueva ciudad luego de varios aɳos de redactar para editoriales gracias a un merecido puesto que pude conseguir. Las primeras semanas recien debutante fueron mas insipidas de lo que me hubiera complacido aceptar, despues de todo queria un cambio de ritmo. Como ese chispazo no carburo procedi tomando cartas en el asunto, invite a una compaɳera unicamente con el deseo de explorar esa urbe costera convertida en casa para divertirnos y quemar un fin de semana. Cumplida la cita, saliendo del bar dimos con la primera situacion incomoda, un tipo repulsivo irrumpio lanzandole improperios a mi amiga. Parecia un mendigo aunque yo le veia mas pinta de adicto, quiza ambos. Gritando despectivamente que era hija del diablo y que merecia ir al infierno nuestra paciencia se agotaba, ademas de otras barbaridades que nada vale repetir. A punto de llamar a la policia para finiquitar ese bochornoso incidente, solo, se fue por cuenta propia. Todo muy bizarro mas aun luego de pasarla genial, entonces no pude evitar comentarselo. —Vaya… ¿hay muchos como ese por aqui?
—En una metropolis tan grande —todavia algo tensa— siempre hay indigentes que molestan a las personas de diferentes formas.
—Tienes razon, parecia un obsesionado religioso y para colmo podria estar bajo los efectos de ya tu sabes…
—Ni que lo digas… —quedo mirandome— oye, acabo de recordar algo chistoso y creo que si te lo digo no te lo vas a creer —le escapo una risita.
Sin parecer pretencioso ni muy intrigado. —¿De que te ries? ¿Acaso vas a invitarme a fumar hierba o algo asi? Jsjs.
Carcajadas llegaron. —No estas ni cerca de adivinarlo —aparto la vista manteniendo la sonrisa.
—¿Y bueno? —estaba desconcertado— no me dejes con la duda muchacha…
Se quito la coleta. —Mira, hace muchos aɳos estuve a punto de convertirme en monja… y de algun modo este imprevisto me devolvio ese recuerdo antiquisimo.
Caras vemos corazones quien sabe, delante tenia a una exreligiosa. —Caramba no crei que era ese tu secreto, pero mmm… ¿que te detuvo?
—Me resbale —aclaro la garganta avergonzada— con el piso mojado en casa de mis padres, y estuve meses con una fractura jaja… cuando me recupere del todo llego a mi una oferta laboral, y la acepte. Necesitaban a alguien que llevara las cuentas en el negocio de unos viejos amigos de mis papas.
—Parece que el destino no quiso que fueras… —remate jocosamente.
—Si… curioso como un evento facilmente puede cambiar tus rumbos en la vida… —penso la proxima jugada— …sobrevino una idea divertida a mi, podemos ir a ese convento y de paso aprovecho para mostrarte la urbe un poco mas, ¿te animas?
—¿A estas horas? —en el fondo si queria ir.
Me miro como aguafiestas. —¿Acaso nunca has paseado de noche por las calles? Es lo mas entretenido que puedes hacer, saltate ese protocolo autoimpuesto hombre… —empujoncito de mirada compinchada.
—Debo admitirlo —con una mueca— es una oportunidad de oro que no podemos desperdiciar, vamonos pues!!
—Entonces que hacemos aqui parados —contagiada del mismo impetu— alla vamos!!
Conversando por esas veredas vacias aterrizamos en otros sitios, la atmosfera era muy distinta de noche por la falta de gente como cosa contraria a una ciudad, muy loco. Llegamos de ultima parada al mentado convento que casi olvidamos, estabamos tan entonados conociendo que perdimos el hilo de las cosas. Se veia bastante bonito o eso parecia desde fuera, mi compaɳera empezo a contarme sobre aquel recinto hasta que alguien nos interrumpio por detras tomandonos de sorpresa. —Hola, ¿se les ofrece algo?
Volteamos a ver quien era. —Buenas noches —cordialmente— disculpe por llegar a estas horas… mi amigo es nuevo aqui asi que queria mostrarle parte del area.
—Me parece bien, pero… ¿a estas horas? —volvio a preguntar algo confundida.
—Si… es que salimos a tomar algo y luego surgio la posibilidad asi que decidimos hacerlo aprovechando el pretexto.
Quedo observandonos a ambos un rato. —¿Saben que horas son muchachos? Mas de las cuatro de la madrugada y cualquiera pensaria que habian venido con malas pretensiones.
—Disculpenos… no fue nuestra intencion molestar o crear malos entendidos.
—No hay problema, la proxima vez vengan de dia por favor jsjs…
Mi compaɳera la reconocio despues de esa frase. —¿Hermana Mercedes? —fijo su vista sobre ella— cuantos aɳos sin verla… ya decia yo que ubicaba ese rostro de algun sitio.
Hubo silencio por parte de la tal Mercedes, parecia incomoda.
—¿Que no se acuerda de mi? —refresco su memoria— quizas haya pasado tiempo y ya no recuerde pero yo fui novicia aqui hace mas de 12 aɳos, soy Nadia.
Cuando creiamos que no obtendria respuesta alguna, unos segundos le contestaron por fin. —Te confundi con alguien, pero ya me ubique —mostro cierta ansiedad— claro, tantos aɳos por los cuales ha pasado mucha agua bajo el puente… —giro la actitud— ¿gustan pasar adentro muchachos?
Antes de todo, Nadia le conto sobre mi. —Hermana, olvide presentarle a mi compaɳero, se llama Javier, como ya habia comentado, es nuevo aca y no conoce muy bien esto.
Mercedes me miro de frente y pude ver que era una seɳora bien parecida, ojos castaɳos, pelo rubio de base oscura, estatura interesante y esbeltamente unica, aunque algo faltaba que todavia no podia comprender bien. Rompi el hielo antes que se volviera de nuevo incomodo. —Hola, un placer —extendi mi mano y nos dimos un apreton— soy reciente por estos rumbos pero afortunadamente tengo una buena guia turistica —remate ojeando a Nadia.
Durante toda nuestra estadia no consegui quitar la vista de esa misteriosa monja casi como una buena pelicula que no puedes dejar hasta que te la terminas, asi estaba yo. Irme dejo un sinsabor peculiar y ecos difusos llegaron como aguijon. Sera que ella…

—Lo siento —tire sin querer las compras de alguien— no vi que estabas atras mio —levante los paquetes del suelo.
—No te preocupes fui yo la que no presto atencion, siempre ando aerea por la vida …tu eres Javier, el amigo de Nadia.
—Si, ¿Hermana Mercedes? —nuestras miradas se toparon dandole el ultimo paquete.
—La misma jsjs, ¿que te trae por aca? Ademas de las despistadas compras —ordeno su bolsa de viveres— mucha casualidad que nos toparamos de nuevo…
—Verdad… bueno, yo estoy probando supermercados y hasta ahora es el mas barato que he encontrado.
—Descuida, los lugareɳos estamos para favorecer que esta tierra sea mas familiar a los recien llegados, aunque a veces no lo parezca. Y confirmo, este es el mas barato en la zona.
De esa imprevista platica surgio una curiosa propuesta, ahora la propia Mercedes era la que me invitaba a dar un paseo y mostrarme lugares interesantes. Con complicidad amigable elegimos un fin de semana para disponer del tiempo adecuado y disfrutar del recorrido como se debe.

—Buenos dias, estoy buscando a la Hermana Mercedes. Seria tan amable de decirle que ya estoy aqui, soy Javier.
—Buenas, ella se fue desde que amanecio, no nos dijo a donde. Si gusta puede esperarla.
—Muchas gracias —agarre un asiento.
Por un instante senti que me habia dejado plantado, pero no me deshice por las malas vibras. Casi una hora despues como ultimo suspiro llego Mercedes en un vehiculo muy apropiado para nuestra cita, uno clasico por cierto.
—Disculpa mi demora, tuve algunos inconvenientes para conseguirla pero aqui esta, te presento a “La Fiera”.
No creia lo que veia, era una mitica “Ural”. Motocicleta con sello sovietico a prueba de todo solo para aventureros. Recuerdo haber visto la noticia de unos casados que recorrieron doce paises con su hijo pequeɳo en una de esas, fue brutal. Ya olia por donde iban los tiros y me fascinaba descubrir que ella poseia ese espiritu.
—Guau!! ¿Como conseguiste esa Ural? —impresionado observo la maquina mas de cerca— que nivel, parece que estamos en otro mundo.
Mercedes erguida puso sus dos manos sobre la cintura. —Gracias, era de mi padre y el la dejo como herencia. Es una escondida joya familiar que andaba descuidada pero la vi perfecta para esta ocasion, solita para nosotros dos. Comencemos nuestro itinerario!! ¿Estas listo Javier?
Deseoso y lleno de confianza. —Comencemos si!!
Ultimamos detalles y subimos a la Ural, que para mi sorpresa era mas comoda de lo que imaginaba mientras ella iba delante y yo detras. Tremenda escenita la que tocamos protagonizar… una monja al timon de aquella motocicleta todo terreno para llevarme a pasear por una ciudad desconocida, subversivamente excitante. De aqui para alla para aca nos divertimos un monton hasta que la puesta de sol trajo exquisito consigo un ocaso de esos costeros. Sentados en una arboleda concluida la emocionante aventura pense que lo habia visto todo, pero ella me tenia preparada otra sorpresa. —Hay algo que guarde para el final, es un secreto que voy a mostrarte para dejarte boquiabierto —su cara confiada y en buen sentido burlona insinuaba— pongo mis manos al fuego que asi sera…
Intrigado por la forma como lo dijo sospechaba que eso que se traia escondido era algo especial asi que le segui el juego. —Uy no imagine que tenias guardadito un as esperando el momento indicado. Quizas subestime lo que podia recibir de esta titanica localidad y tambien de la gente buena que alli vive, como tu Mercedes.
—Ay no digas esas cosas… —ruborizada.
Me llamo poderosamente que no hubiera mencionado nada afin a su vocacion en ningun momento, aunque de igual manera la pasamos chevere y eso era lo que contaba. Mas o menos veinte minutos tardamos en dar con ese sitio bastante lejos de la selva de concreto. Rodeado de rocas gigantes que lo ocultaban como si un pedazo de playa hubiera quedado perdido en medio de la nada, bajamos y vimos las marejadas implacables contra los peɳones que teniamos de escoltas frente a arenas casi cristalinas. Un paisaje que sacado de una postal transmitia una vibra agradablemente tranquila, anonadado.
—¿Que te parece Javier? Este es mi lugar secreto —remojo sus pies en la orilla.
—… —me esforce por conservar algo de compostura— este lugar es impresionante!! Que bueno que lo guardaste para el final, digno de llamarlo secreto.
—Mi escondite favorito, y contenta de que te guste… — sentada en el arenal tomo de mi mano— ven aqui conmigo, ya que eres la primera persona a quien le cuento sobre este paraiso velado.
Acepte y continue su juego alli juntitos. —¿Primera? ¿Nadie mas conoce esto?
—Nunca he visto a nadie por estos lares, asi que no. Pero si, tu fuiste primero jsjs.
Durante varios minutos se escucharon solo olas rebotando en el viento, la tregua era pura mistica.
—Fue un dia inolvidable y de cara a este magico anochecer no puedo evitar darte las gracias.
Mercedes se sintio muy complacida. —No tienes por que, lo importante… achuuu!! —un tierno pero chistoso estornudo la paralizo— disculpa…
—Tranquila, a todos nos pasa jaja…
—Ahora veo que sin alguien con quien hacerlo es aburrido.
Sostuve la mirada hacia ella con un gesto involuntario. —¿A que te refieres?
—Al lugar… —roja como tomate— al lugar me refiero. Perdoname es que a veces se me olvida el contexto y digo cosas como si la otra persona tambien escuchara lo que pienso.
—Por lo visto gustas de que lean tus pensamientos —empezaba a ganar terreno lanzandole indirectas— meditar a solas hace que algunas veces las palabras se salgan de tu mente.
—¿Entonces sabes por que te traje aqui? —Supo responder con una ingeniosa pregunta.
Vine a esta ciudad buscando picante y encontre candela, ten cuidado con lo que deseas Javier. —Prefiero que me lo digas tu —las circunstancias tensaban el verso yendo camino a lo inexplorado.
—Quise decir que eres alguien con quien me siento en verdad comoda… eras ese personaje que no podia ni debia ignorar y mi corazon lo advirtio de la peor manera… —inflexiono su voz— volverte a topar en el supermercado me hizo dejar la razon y seguir mi instinto, un instinto que habia sido domesticado durante aɳos… —nerviosisima la note— …me gustas.
Impoluta efervescencia que nuestros fuegos comenzaron a unir en sus lenguas, no hubo palabras que valieran sin apremio de explicacion ahora que intensas se mixturaban. La situacion escalo cuando sin previo aviso por reflejo continue a desvestirla y sospeche que ella clamaba traspasar cada vez mas y mas la frontera desconocida, como si estuviera pronta a reventar. Mercedes capturo mis mejillas haciendo que la mirara de lleno mientras silenciosa corto sus labios. —Javier… —voz detenida— …quiero que aqui me hagas mujer…
Como un rayo aparecieron cientos de pequeɳos murmullos y absorto enajenado de ese embriagador extasis buscaba solamente una cosa, actuar.

Mil millones de aɳos en una maravillosa travesia anclaron el sosiego de las mareas que nos arropaban, habiamos vuelto.
—Hay algo que necesito revelarte sobre mi… —esa intrigante frase altero el panorama definitivamente.
Acostado sobre esas arenas cerre mis ojos. —Estoy para escucharte.
En una breve pausa continuo su relato. —Voy a ser franca… de joven ingrese a este claustro con la intencion de dar mi vida al voto de ser monja, pero no siempre fue asi. Yo crei en el amor hace muchisimos aɳos y estaba dispuesta a dejarlo todo por eso, sin embargo a la hora de la verdad quede olvidada esperando un futuro que nunca llego. Asi fue como termine convertida en lo que soy.
Desde mi inconsciente abri los ojos. —…un desamor que cambio tu historia aunque aqui estas otra vez ofreciendote al frenesi, porque esa esencia en ti estuvo siempre… —ciɳo de su mano— el amor es irreprimible.
Callada espero para responder. —Se nota que esa retorica viene desde lo profundo de tu corazon y me da tranquilidad haberlo soltado al fin, gracias… —sentimientos encontrados brotaron volcanicamente— …Javier quieres que continuemos esto siendo amantes…
Una bomba temerariamente atrevida revento, no obstante mantuve cautela y guarde calma. Aunque en verdad lo codiciaba. —¿Estas segura? Tendremos que sostener esta relacion en secreto, casi prohibida.
—Mi cabeza dice no, mi corazon dice dale!! Aprendi que el miedo es mal consejero asi que quiero intentarlo.
—Te acompaɳo entonces… estoy dispuesto a asumir los riesgos tambien —acerco su rostro al mio pegandolo con lengua.
De aquello nuestros encuentros sexuales se hicieron mas frecuentes en mi apartamento, nuestro apartamento. Continue sin comprender como los acontecimientos se habian desenvuelto de esa manera… me converti en el marido de una monja y curiosamente me devolvia entusiasmo por la vida. Era tal enardecimiento que cuando conseguiamos escaparnos nos dejabamos acurrucados en mi cama todo el dia, nuestro nidito de pasion una mezcla de coito y romance. Desconectamos de todo y nada importo.
Caimos con sabanas mojadas en nuestro sitio especial. —Al fuego de esta ritual fogata quiero volver a tiempos remotos…
—Me tienes encaprichada… —sus caricias tocaron mi cabello— contigo esta carne se siente viva otra vez —apoyado en sus muslos arriba nos cubria la imponente boveda celeste— por eso este fin de semana tenemos que hablar.
Preocupado. —¿De que cosa amor?
—Llevamos varios meses saliendo a escondidas asi que quiero que esa cita sea diferente. No te impacientes, ya lo sabras.
—Volvere a tocarte mi guitarra un ratito para quitar la prisa de nuestro lado. Yo tambien tengo mucho que decirte…
—¿Me vas a cantar Javier? —Nerviosa se emociono.
—La primera vez no me atrevi pero ahora lo voy a hacer a mi manera, te dedicare estos acordes con poesia.
Mercedes muy atenta puso sus ojitos y al ritmo de esas cuerdas no hubo sexo esa noche, solo dulces palabras.

—Hola recibi tu mensaje aquel dia, anduve ocupado pero enseguida bajo a abrirte —solte el telefono y sali— …Nadia disculpa por no responder, ¿en que puedo ayudarte?
—¿Como estas Javier? —saludo con un besito en mi cachete— sabes, te veo distante como si me estuvieras evitando…
—Como dices eso —incomodo sin saber que decirle— solo no me gusta ser inoportuno, nada mas.
—Mmm… quizas podamos salir este fin aprovechando que nos libramos un poco de las obligaciones retomando lo de esa vez, ¿te animas?
Enfrentaba un dilema sin solucion aparente. Por un lado Mercedes con planes para esa misma fecha. Y por otro Nadia que pedia mas diversion. La vi apachurrada como si le estuviera yendo mal en sus cosas pero no podia aceptarle. —Este fin no alcanzo, tengo un compromiso que no puedo posponer, ¿que tal el de mas arriba?
—Bueno —tristona la note— esta bien. Nos vemos en el trabajo maɳana —se despidio en seco y partio.
—Cuidate… —subi con el peso de la culpa.
A veces quisiera no ser tan buena gente. Estuve horas pensando lo de Nadia y no deseaba que se sintiera asi, pero la pregunta era que hacer. Metiendole cabeza concebi el plan del siglo, cosa osadamente arriesgada que sabia iba a lamentar. —Hola Nadia, es Javier, mira… ¿hay algun problema si salimos de dia? He considerado que podriamos variar un poco el juego.
—Holis, podriamos… pero ya sabes que habra demasiada gente porque es hora pico, ¿estaras comodo asi?
—Por supuesto, nos fundimos en el bullicio.
—Y… ¿que te hizo cambiar de opinion?
—Tal como dijiste hay que continuar lo pendiente y divertirnos un rato.
—Magnifico Jav, yo te paso a buscar.
—Perfecto, hasta entonces pues.
—Chau, nos vemos —cerro el telefono.
La historia se iba a resolver asi, salida con Nadia en la maɳana y luego en la noche recibir a Mercedes. Era una movida magistral que aunque saliera mal igual queria hacerla, me gustaba jugar al filo de la navaja.

Llego ese consabido fin de y recorrimos gran parte de lo anteriormente visitado, aun asi me hice el loco. Por ultimo nuestra parada definitiva, el malecon. Crei salirme con la mia pero como dicen por alli, no hay crimen perfecto ¿o si?
—La pase estupendamente, todo salio a pedir de boca y para cerrar con broche esta vista al mar —devoraba el resto de helado que me quedaba.
—Opino lo mismo, ha sido la mejor vuelta que he tenido en quien sabe cuanto tiempo. Mil gracias por acompaɳarme!!
—No tienes de que, para eso estamos —asenti levemente sonriendole.
Se empezo a reir de mi. —Cuanto tiempo mas podremos disfrutarlo… —continuo el chascarrillo— ¿no tenias otros compromisos?
Busque el reloj. —Mira la hora!! Ya me tengo que ir Nadia, como supiste que…
—Asi que te fascina el bullicio ¿ah? Jaja.
—Lo admito —in fraganti me rendi— retratado quede.
—Disfrutamos Jav y es lo que vale por ahora —agarro mi mano.
Todo marchaba segun el plan. Mi compaɳera no se chupa el dedo pero es algo con lo que puedo lidiar, despedi a Nadia en su casa y me fui directo a la mia. Listo para mi cita con Mercedes aunque las horas transcurrian y mi amada no llegaba. Quise tirarle un telefonazo sin embargo con la paciencia milenaria que tanto me caracterizaba, espere paciente. Tanta espera cargo un pensamiento que hizo aquietarme, quizas preparaba otra de sus sorpresitas y por eso se habia retrasado. A una simple llamada. —Amor ya voy a abrirte —pude ver que era ella asi que colgue— …hola —intente besarla, pero algo ocurrio— ¿que pasa? —quito su cara impregnando todo con un estado de gracia chocante— ¿por que me apartas? —mi garganta se amarro.
Un silencio incomodo que duro mas de lo que podia soportar fue penetrado y quebro ese abismo enmudecido. —Subamos Javier.
No salia ninguna palabra, no podia articular nada. El camino hacia mi departamento parecia una especie de procesion donde solo rebotaban goteando nuestros pasos plastificando tiempo como la interminable antesala del carnal suplicio. Entre oscuridades al fin pude ver el numero de mi puerta falsamente sintiendo que las llaves cayeron en ese frio tembleque, todo era muy surrealista. Dudaba si reir o llorar, o ambas. Entramos callados, cerre, y al volverme lo primero que presencie fue un rostro, un rostro que me besaba. Mercedes habia adoptado una actitud muy extraɳa hacia mi para luego, ¿besarme? En que clase de jugarreta estaba sumido.
—Cariɳo estoy preɳada.
—Por dios… ¿que hora es? —medio dormido intente mirar el reloj sin exito— …donde rayos puse la hora… —marcaba las “12:34” medianoche.
Mercedes jamas acudio tan tarde, pasaron casi seis horas desde que regrese. Receloso me fui rumbo a buscarla para averiguar que pasaba y en eso que salia del edificio ella llegando, nos tropezamos. Curioso recorde cuando lo hicimos en el supermercado aquella vez. —¿Todo bien amor? —Cerciorandome la observo— iba a ver que te ocurria, habias demorado mas de lo normal.
—Disculpa la tardanza corazon, es que tuve que arreglar algunas cositas en el convento —da un piquito— recuerda que tenia cosas importantes que decirte y no podia faltar.
—Por supuesto, de hecho estaba esperando tu respuesta.
—Bueno subamos que estoy muriendome de frio aqui…
—Claro bebe jsjs —para darnos calor le tomo de la manita descartando que fuera otro sueɳo.
Ya dentro de casa timidamente hablo. —Mira Javier… la verdadera razon de mi ausencia fue porque estuve en nuestro lugar especial… llorando… —su voz casi se quiebra— …te vi con Nadia… en el malecon. Te tomaba de la mano y tu le sonreias… entonces cambie de rumbo y llegue a donde me sentia lo suficientemente sola.
¿Mercedes vio mi salida con Nadia? Esto sin duda es un gran malentendido. —Amor dejame explicarte por favor no es lo que parece…
—Todo lo que planeamos juntos… —quebrada comenzo a llorar— soy una seɳora pero aun soy fragil… tu quieres a una joven que no sea religiosa como yo…
—Pues creiste mal… —abrazandola me acerco besando su tibia cabecita— yo te amo!! Y te amo en serio Mercedes. Afortunado por conocerte de esa manera como si el travieso destino hubiera cantado, esta es la que es. No quiero que pienses lo contrario, no ahora… —algunas lagrimas caen por el costado de mi rostro.
—Tan ilusionada porque te tenia preparada una sorpresa de la que nunca nos olvidariamos, y me sales con esto… —bajo su mirada.
—Amor hay una desagradable confusion aqui… —varias punzadas intentaron salir de mi garganta— lo que paso fue que Nadia me invito a salir para replicar esa noche en la que dimos a parar a tu convento, yo rechace todo. Mi intuicion gritaba que debia dejarlo asi, pero queriendo no parecer mezquino de buena fe le dije que podiamos al mediodia. No te conte porque no deseaba que pensaras algo que no era. Asi sucedio… creeme o no me creas, te he dicho la verdad —coloque mis dedos cerca de sus pomulos— …no quiero que tu suave piel se manche con la tristeza —pase mis pulgares limpiandole las lagrimas.
Mis pensamientos son tuyos… tan enamorado de la carne mujer que confundo tu cuerpo con mis comidas o mis comidas con tu cuerpo, me fascina que mas da. Por eso tu iris de cafe maɳanero rodeada de leche en esa tal taza llamada ojitos provoca que haga azucar mi paladar para hecharlo en todos tus labios.

No se oyo una sola palabra. —…tropezamos pero ahora volvemos a levantarnos, jamas merecera la pena desperdiciar lo que tenemos —sostiene su mirada sobre la mia— estoy completamente convencida de que tu amor es legitimo, lo supe desde el principio Javier. Te tengo en mis pechos como tu en el tuyo hasta el final de mis dias, y cuando lleguemos a la eternidad ambos seremos uno… al no haber ya cuerpo que nos separe.
—Que asi sea…
La complicidad nos poblo de pasion siendo testigos de nuestro idilio en lo mas profundo del significado. —No quiero que este instante acabe… me siento tan satisfecha entre tus brazos que por momentos olvido que alla afuera hay un mundo, un mundo que nos demanda coherencia —tomo mis manos entre las suyas— lo importante detras es precisamente una propuesta.
Se torno mas seria y lo presenti. —Cuentame… —algo habia de inquietud pero sostuvo segura la mirada.
—Toda esta coyuntura que nos ha tocado vivir ya no hay manera de conservarla en secreto. Por aɳos fantaseando la idea de dejar lo que fui yendome muy lejos a buscar al amor verdadero, y entonces inesperadamente apareciste tu. Lo sabia desde el principio como ya dije y ha pasado tiempo suficiente para darme cuenta de lo obvio… con mi corazon entero te amo… quiero que seas mi marido.
La vi tan decidida que olvide a esa monja y vi a la hembra que me proponia una vida juntos, que vertigo. —…Si mujer, mil veces si… —desde toda la intensidad que merecia esa respuesta.
Seguia la tension. —Hay otra cosa Javier… mas alla de esto quiero algo que tuve en mente, pero a falta de la persona indicada… una forma de sellar nuestra locura con toda la animalidad retenida en mi esta infinitud —la cara que tenia reflejaba una complicidad brutal— larguemonos y renunciemos a nuestras vidas. Todas esas dudas tontas que dieron vueltas ya no importan, casi termino mi carta de adios y estoy lista para marcharme definitivamente. En una semana nos iriamos juntos en La Fiera a una casa de playa que mis padres me dejaron muy al sur, sera nuestro nidito de amor definitivo donde podremos crear el hogar que buscamos. Mis viejos legaron la motocicleta junto con la casa y siento que ha llegado hora de darles el buen uso que merecen. Pero… todo esto si tu tambien quieres hacerlo conmigo…
Sin vacilar mi respuesta fue rotunda. —Listo estoy.
Aguandosele los ojos con abrazo de oso nos comimos como si no hubiera un maɳana. —Me pone tan contenta!! —Fruncio labios— …todavia falta la cerecita arriba del pastel querido.
—¿A que te refieres? —Alli supe que Mercedes era un verdadero enigma— que otra cosa traes guardada…
—Es un secreto… —mostraba una picardia asi sin mas.
—¿Secreto? No me dejes con la duda mujer —segui otra vez su jueguito.
—Yo te dire como procederemos, no quiero arruinar la sorpresa. Por ahora solo conviertete en mi marido —camino hacia la cama levantando su habito— no me dejes con estas ganas que traigo encima.
—Conque asi son las cosas… —fui y tome su pelo por detras— ¿quieres que sea tu macho? Mi instinto se vuelve salvaje cariɳo asi que tendras que alimentarlo con carne fresca.
—¿Si? Aqui hay hembra dispuesta pero te advierto que no quedaras con ganas de saborear otra, el que prueba se engancha y repite —mordio su dedo con mucha coqueteria.
Mercedes tenia razon, no poseia mente para otra mujer que no fuera ella. Una oscurana frenetica estaba por dar inicio con la vieja conocida obra donde los protagonistas eramos nosotros y la carnalidad dialogo. Dos fuegos persistian como brasas a la luz del alba despues de una ardiente hoguera que alumbro en la sombra y habria quemado cualquier piel, fue maestro. La suerte estaba echada, el destino nos reunio y ahora puestos a habitarlo con coraje ansiosos de llegar hasta las ultimas consecuencias. Prepare mi renuncia y una carta despedida para Nadia cerrando un ciclo aparentemente reciente que llevaba tiempo arrastrando conmigo de otras formas.
Querida Nadia, no se como decirte que me voy, sin embargo me voy, me marcho hacia mi destino. No creo que el mundo entienda mis razones y ponerlas aqui esta de mas. Tu eres una fantastica amiga y estoy satisfecho con eso, no tengo como agradecer el favor que me hiciste. Sabes lo que dijiste, curioso como un evento facilmente puede cambiar tus rumbos en la vida. Dicho esto, si el destino nos vuelve a topar, y tengo la corazonada de que asi sera, me volvere a codear con una vieja colega a la cual nunca olvide. Te deseo todo lo mejor, con cariɳo Javier.

—Amor ¿como estas? Esperame a la medianoche en el convento. Ya tengo todo listo y preparado para lo que no olvidaremos nunca, te lo juro —estampo un besito saltarin en el telefono.
Mire por mi ventana y el ocaso asomaba de a poco en las nubes. —Buenas tardes “Merchi”, quise tenerte un nombre que no fuera tu nombre y ahora invente este… ¿te va? —ansioso por saber la incognita que pregonaba continue— como casi no pudimos vernos bien durante la semana estuve meditandolo, vamos esta duda me tiene loquito mujer, escupelo…
—Para lo que falta jumm… llegaste a la orilla, calma pueblo jaja.
Inconforme tuve que conformarme de buena mala gana. —Aich… esta bien, nos vemos alla a esa hora entonces, besitos-mua-mua-mua!!
—Yo tambien debo encontrar un apodo especial para ti, algo que suene ideal con Merchi, Merchi me fascina!! Nos vemos pues-mua-mua-mua!! —colgamos el telefono.
Cuando la oscuridad se puso parti rumbo hacia lo remoto impregnado de elucubraciones sobre el misterioso secreto que esta mujer planeo quiza durante aɳos y que yo, como maestro de ceremonias inauguraria. La urbe resguardaba una taciturnidad anormal para ser fin de semana, como si el destino tambien estuviera confabulando para inyectar tension a nuestro esperado encuentro. Ya eran las doce mientras en lo alto del firmamento se alzaba el plenilunio.
—Que la paz sea contigo hermano.
Mercedes salio de la nada con una pequeɳa mochila entre hombros, me tomo desprevenido. —Amen.
—Asi me gusta… —hizo un gesto de apruebo— estoy lista para irnos.
—Merchi espero agradarte… chocolate artesanal envuelto hecho por mi con una rosa como detalle.
—¿Para mi? —sonrojada lo tomo— …embelesa que seas tan detallista conmigo, jugar a ser cursis como unos romanticos apasionados, oh si!!
—Me alegra que te haya gustado, lo hice con mucho amor —vi su mochila— …no me dijiste que trajera mis cosas, aun no… —me interrumpe.
—Nunca dije donde ibamos cariɳo… —de nuevo esa sonrisita picara mientras comia el chocolate.
—Lo lograste, ahora si no comprendo nada de nada… —entre risa y nervios la encare.
—Mejor asi porque al final habra censura querido —suelta una carcajada.
No conseguia entender que rayos estaba pasando, solo obedecia mi intuicion dentro del juego que duro lo suficiente como para impacientarme, sencillamente esperaba lo que fuese. Caminamos varias cuadras conversando y ella me pidio en particular no preguntar sobre cual era nuestra parada, solo que disfrutara del trayecto juntos hacia lo desconocido. Ya se empezaba a palpar la presion, la intriga, lo intenso.
—Justo aqui —fue lo que dijo ella.
—¿Ahi? —Parecia la entrada a un caseron— …no puedo mas, deberas decirme que tanto escondes o no doy un paso —me rebele.
—Dale Jav… —agarro mi mano izquierda— estamos en la boca del tigre, no puede ser que ya te echaste para atras…
Suspire como la curiosidad que mato al gato, o al tigre. —Vamos pues…
Cuando cerro la puerta ingresamos a una umbria sepulcral terrible. —¿Mercedes?… no veo nada… ¿donde estas? —Ni se escucho respuesta.
La penumbra cegaba todo intento de descifrar el contexto hasta que alcance a ver una luz tenue mientras el precipicio se acentuo en cada paso que daba contra esa inalcanzable claridad rutilante, sorpresa.
—Zas!!
Esta mujer… alli ante lo inimaginable… nunca jamas olvidare.
—¿No vas a decir nada Javier? —su intencion fijada en mi como una presa.
Vivi por un suspiro la perdida del habla sin embargo un atomo desde lo hondo recorrio todo mi sistema provocando una reaccion involuntaria, casi memorial. Sangre subiendoseme a la cabeza desperto comportamientos que no conocia, ese lado oculto.
—Me postro ante ti como devoto y celebrando tus olores mas primigenios te ofrendo este placer gozoso.
—…
Rodeado por una inmensa selva humana, selva que llevaba eones de historia encarnada y aqui estoy en medio de ella. Un poderosisimo aroma fermentado penetra sentidos y cubre mi rostro, lejos de huir lo hago mio. Una mano en mi nuca pide mas y mas para seguir rematando esta carne cruda que huele a gloria. Algo viscoso y dulce derramo al fin por todos lados, esta en celo.
—Siiiii!!
La voy a dejar saborear callado aqui con lenguajes tibios en su baja boca, esa boca que tanto habia gritado en silencio y que nadie tuvo la molestia de escuchar hasta ahora.
—Vamos mi corazon, ven aca arriba… —Mercedes poso su palma sobre mi rostro victorioso hablando discreta— te traje aqui porque ansio que me hagas mujer en este altar, tu mujer… —sin apartarnos la vista— esto sera testigo de nuestro mayor acto de entrega… —presiono mi cara contra la suya.
Mercedes completamente desnuda contrapuesta al filo de oficiar blasfema una misa provocandome una sobredosis de insolito libido. El acto de profanar en nombre del amor verdadero es lo mas transgresor que podemos hacer. Su cuerpo de virgen brilla a la luz de estas velas tenues que desprenden una calidez acogedora, aprieta cada vez mas. —Transformarte en mi hembra!! —Agarro con rudeza sus guedejas y la volteo. Mi falo firme esta untuoso y extasiado de lujuria buscando desesperadamente un agujero. —Mi putanca… apretujado y estrecho diferente a todo, por atras entonces me fascina atrincandole la melena como a una yegua mientras cubro su boca, mi creatividad sexual exclama vulgaridad. —Te voy a desvirgar ese cagadero!! —Sueno una nalgada en sus pompas.
Amordazada habla con sorprendente rebeldia. —Me calienta ser tu ramera!! Todos los feligreses van a escuchar como me violas en santa comunion… ahora es nuestra misa de amor!!
—Esta catedral quedara penetrada de ferviente agitacion por las eternidades venideras fruto de nuestro matrimonio.
Su rebeldia persiste. —Hace mucho que tuve sueɳos humedos con esto… con escenarios lascivamente obscenos dentro de un anticuado santuario…
—Conque esto querias monjita pervertida… —voy penetrando lentamente derritiendola.
—Fantasee… desde mi enlutada carnalidad profanar lo sagrado con sentimientos puros… donandole un significado de fondo diferente, unico… —comemos con reticencia de nuestros cuerpos indefinidamente.
Mi leche esta a punto de pasarla… mierdaaa!! —Aun nooo glotona!! —Salgo a tiempo del hediondo agujero a rosas— …quiero que gocemos mas cariɳo… —sin darle chance ahora sentado en el altar arrimandola con firmeza— convertirme en dueɳo de esta boquita —pausadamente introduzco mi atributo en su garganta.
—Gluac, gluac, gluac… —arcadas golpeando la carne.
Mas delicioso que darle por el culo, estos labios aturden mi juicio. Desterrando un lastre inmenso de a cuestas ahora miro la supuesta inalcanzable blasfemia de tu a tu sin hipocritas prejuicios, porque de mea culpa ya libre soy!! —¿Asi mi vida?
—Tuya… tratame como tu sirvienta, haz conmigo lo que te de la gana… —seɳala algo— en esa mochila tengo esposas para que me trinques la existencia hundiendomela bien grosero con un tapon anal, quiero que me ates de pies y manos para que no pueda huir a ningun jodido lado convirtiendome en tu puta sagrada montada en este trono —sedienta de una lujuria que en absoluto vi antes en ella.
Totalmente encadenada con ese pedazo de plastico dentro de su profundidad la tengo de rodillas en el faldistorio asomanda boquiabierta sacando la lengua.
Ya no se cuanto llevamos experimentando loco a punto de hacerme leche reteniendo lo sublime para reiniciar una y otra vez esta subida, majestuoso…
—Quiero que me penetres el coɳo ya… que te vengas dentro de mi… entierra tus fluidos en esta matria fertil —desbordada de extasis tan carnal que asombra su actitud.
Necesitamos explicitos una pizca de romance. —Ambiciono a marcar tu territorio conmigo Merchi…
Las esposas volaron no se a donde configurandose para conectar nuestra genitalia en total union sobre la cima del altar.
—Te amo Jav… plena de saber que tengo con quien compartir todo esto… —sabiendo que se manifestaria algo trascendental en nosotros.
—Tambien estoy pleno Merchi… eres mi mujer anhelada…
Perdemos la nocion del tiempo otra vez, todo se vuelve denso y presencial. La posicion idonea cuajo para ofrendar al cosmos. Ya no hay palabras redundantes que perturben la suavidad tan impetuosa de esta aura que nos rodea, triunfadores encima de un templo profanado de amor.
Algo grande esta por venir y mi cuerpo ya lo avisa imbuidos completamente en este sudor multiorgasmico. Lo percibo a lo lejos como un sueɳo que se va desvaneciendo en la maɳana. Ahora un calor proyectado en mi entrepierna… ¿se vino en mi?… Su aliento intenta manifestarlo pero ya no puedo mas con esto… —Aaaaah!!

Alcanzaba a ver de a poco la luz del alba filtrarse por los ventanales mas altos, dormidos en la escena del crimen. De repente se escucharon algunos ruidos en direccion hacia donde entramos, esa iglesia que parecia vacia estaba en realidad siendo remodelada. Tuve que despertar a Merchi de mis brazos lo antes posible para evitar ser descubiertos. Agarramos rapidisimo nuestras cosas pero con la adrenalina a flor de piel no supimos donde meternos exactamente asi que corrimos hasta el porton principal. Agachados desnudos vimos impactados como unas monjas ingresaron por la puerta del presbitero. Todo termino…
—No te preocupes amor —confiado sujete fuertemente de la palma de su mano— aunque al mundo le arda saldremos como marido y mujer.
Cubriendola con su otra mano. —Aqui me tienes… a donde sea contigo.
Aprovechando un rato que se distrajeron subimos el andamiaje que daba al techo y por una de las ventanas escapamos para safarnos definitivamente hacia la mandala hogareɳa que ambos rebuscamos, era la hora.

Ya en un lugar seguro del patio terminamos de vestirnos y luego caimos al apartamento a buscar mis cosas. Habia culminado la onirica escena del altar sin retornar todavia al presente mientras ordenaba mis mochilas. Mercedes solo miraba callada, hasta que repentinamente se levanto con nauseas al baɳo. Cuando entre con ella para saber que le pasaba acaricio mi mejilla izquierda con mucha delicadeza. —Jav… hay algo que queria contarte ilusionada desde hace unos dias y me aguante contra mi voluntad esperando que todo esto terminara… —nerviosa trago hondo— vas a ser papa.
Instante grabado para siempre como recuerdo indeleble de escuchar esas palabras talladas con letras llameantes en lo mas profundo de mi. Sensacion indescriptible que implosiono con infinitas emociones, un momento de alta intensidad sin igual. —Quieres decir que… ¿un… un pedacito de mi fecunda en ti? —De tanta alegria se me aguaron los ojos con lagrimas de felicidad.
Llena de esperanza me lo dijo impaciente. —Si… vamos a ser papas… —nos gano la humanidad y comenzamos a llorar juntos.
Fue un milagro… no tengo mas para describir, mejor asi. Mercedes cumplia cuarenta y cinco aɳos (yo treinta y dos), el umbral para quedar embarazada era casi nulo y sin embargo ocurrio, ocurrio una maravilla. Que gozo tan grande el de ser padre joder, me sentia tan entero que podria haber parido tambien y me da risa porque es verdad. Yo nunca he creido demasiado, pero comienzo a creer que el destino si existe y te muestra el camino de alguna forma.
Salimos a la ciudad por ultima vez y aunque tenia poco tiempo alli comprendi que tome la decision justa al aceptar ir, nos encontramos. Dejadas las cartas de adios, arrancamos en La Fiera rumbo al hogar que fraguariamos como enamorados del romance. Un camino largo termino literalmente y ya estabamos en casa, nuestra casa.

Ha corrido mucha tinta y aun recuerdo esos dias con entusiasmo, estoy orgulloso de haberme arriesgado a la vida sin miedos. Amar es intensidad y si no amas con intensidad no amas de verdad. La rueca del destino me hizo encontrar al amor de la manera menos esperada y me convirtio en el amante devoto de lo sagrado, ahora soy el marido de una monja.