Soy El Marido De Una Monja
Publicado por Maestro Marido el Viernes 29 Mayo del 2026
Lo que hemos concibiendo aqui no es otro acto cualquiera, esto es con certeza lo mas transgresor que estamos haciendo en nuestras vidas… para lo que nos importa ya. Dicha calidez coagulada provoca un aura misteriosa poderosamente densa que poco a poco devora nuestro juicio, siento como la sangre se me sube a la cabeza. Este lugar escogido deliberadamente para ser nuestro altar le ha sido secuestrada la palabra sagrado y ahora transmutada en profano. El deseo aprieta y ya nada podemos hacer para aguantar mas…
Llegado a una nueva ciudad, luego de varios años de trabajar para editoriales donde una atractiva plaza de trabajo surgio. Todo parecia aplastantemente moderno para mi, una mezcla de sentimientos que me agradaban y frenaban al mismo tiempo. Era una ciudad costera asi que me sentia maravillado por el panorama que se podia apreciar casi desde cualquier parte. Las primeras semanas como recien llegado fueron mas normales de lo que me hubiera gustado aceptar, despues de todo buscaba un cambio de ritmo. Como no tomaba esa chispa picante procedi a tomar cartas en el asunto. Invite a una compañera de trabajo sin doble intension solapada, unicamente el deseo de explorar ese lugar que me habia acogido para salir a divertirnos y quemar un fin de semana. Fue una noche agradable pero saliendo del bar al que habiamos ido nos topamos con una situacion incomoda y molesta, un tipo desagradable comenzo a gritarle improperios a mi amiga. Parecia un mendigo aunque yo le veia mas pinta de adicto. Le dijo con tono despectivo de superioridad que era una hija del diablo y que merecia ir al infierno, ademas de otras barbaridades que no merece la pena recordar. Estaba a punto de llamar a la policia para terminar ese bochornoso incidente que ya se habia prolongado demasiado, sin embargo ese tal se fue por cuenta propia sin decir media palabra. Todo fue muy raro mas aun luego de pasarla bien esa noche, no pude evitar comentarselo. —Vaya… ¿hay muchos como ese en esta ciudad?
—En un lugar tan grande —contesto algo tensa— siempre hay indigentes que molestan a la gente de diferentes maneras.
—Tienes razon, ese parecia un obsesionado religioso y para colmo podria estar bajo los efectos de ya tu sabes…
—Ni que lo digas… —penso por un momento— …oye me acabo de acordar de algo chistoso, y creo que si te lo digo ni te lo vas a creer —solto una risita.
Sin parecer pretencioso ni muy intrigado. —¿De que te ries? ¿Acaso vas a invitarme a fumar hierba o algo asi? Jsjs.
Solto una carcajada. —No estas ni cerca de adivinarle —me aparto la vista manteniendo la sonrisa.
—¿Y bueno? —estaba sin entender que pasaba— no me dejes con la duda muchacha…
—Mira, hace muchos años yo estuve a punto de convertirme en monja… y de algun modo este incidente me devolvio ese recuerdo lejano.
Impresionado por esa revelacion. —Caramba no crei que ese fuera tu secreto, pero mmm… ¿que ocurrio? ¿Por que no fuiste monja?
—Me resbale —aclaro la garganta avergonzada— con el piso mojado en casa de mis padres y estuve meses con una fractura jaja… cuando me recupere del todo habia llegado a mi una oferta laboral, y la acepte. Necesitaban a alguien que llevara las cuentas en el negocio de unos amigos de mis padres.
—Parece que el destino no quiso que fueras monja —respondi jocosamente.
—Si… curioso como un evento puede cambiar el rumbo de tu vida tan facilmente… —quedo pensante— …se me acaba de ocurrir algo divertido, podemos ir al convento donde casi profese y asi aprovecho para mostrarte la urbe un poco mas, ¿que te parece?
—¿A estas horas? —en el fondo si queria ir.
Me miro como aguafiestas. —¿Acaso nunca has paseado de noche por una ciudad? Es lo mas divertido que se puede hacer, vamos te gustara —con mirada complice me toma la mano.
—Tienes razon, es una oportunidad de oro que no podemos desperdiciar, ¡¡vamos pues!!
Contagiada del mismo entusiasmo. —Entonces no perdamos mas tiempo ¡¡nos vamos!!
Luego de aceptarle fuimos conversando por todo el camino y aterrizamos en diferentes sitios, la atmosfera era muy distinta de noche por la falta de gente como si fuera otra cosa contraria a una ciudad, de locos. Llegamos al convento como ultima parada y casi nos olvidamos de ir, estabamos tan entonados conociendo todo que perdimos la nocion del tiempo. Se veia bastante acogedor o por lo menos eso parecia desde fuera, mi compañera empezo a contarme sobre ese lugar hasta que alguien nos interrumpio por detras tomandonos de sorpresa. —Hola, ¿se les ofrece algo?
Volteamos a ver quien era. —Buenas noches —hablo mi amiga en tono cordial— disculpe por llegar a estas horas pero mi amigo es nuevo aqui, asi que queria mostrarle parte de la ciudad.
—Me parece genial, pero… ¿a estas horas? —volvio a preguntar algo confundida.
—Si… es que salimos a tomar algo y luego surgio la posibilidad asi que decidimos hacerlo aprovechando el pretexto —solto una risa medio nerviosa.
Nos observo a ambos. —¿Saben que horas son muchachos? Mas de las cuatro de la madrugada —rio una vez— cualquiera pensaria que habrian venido con malas intenciones.
—Disculpenos, no fue nuestra intencion molestar o crear malos entendidos.
—No hay problema —contesto de buena manera— pero vengan de dia la proxima vez por favor jaja…
Ella fue muy amable hasta que mi compañera le reconocio. —¿Hermana Mercedes? —la miro fijamente— cuantos años sin verla… ya decia yo que ubicaba ese rostro de algun sitio.
Al parecer era una monja del convento conocida de ella pero hubo silencio de parte de la tal Mercedes, hasta parecia incomoda. —¿Que ya no se acuerda de mi? —trato de refrescarle la memoria— quizas haya pasado el tiempo y ya no recuerde pero yo fui aspirante a convertirme en monja aqui hace mas de 12 años, soy Nadia.
Cuando pensaba que no iba a obtener respuesta nuevamente luego de unos segundos rompio el silencio. —Te confundi con alguien mas, pero ya me acorde de ti —con una sonrisa algo ansiosa— y si… tantos años por los cuales ha pasado mucha agua bajo el puente —cambia de tono de la conversacion— ¿no gustan pasar?
Antes de aceptar Nadia me presento. —Hermana, se me olvido presentarle a mi compañero, se llama Javier, como ya le habia comentado es nuevo aca y no conoce muy bien todo esto.
Mercedes me miro de frente y pude ver que era una señora bien parecida, ojos castaños, pelo rubio de base oscura, estatura interesante y esbeltamente unica, aunque algo faltaba en ella que todavia no podia comprender. No perdi mas tiempo asi que rompi el hielo antes de que la situacion se volviera incomoda de nuevo. —Hola, un placer —le di la mano amistosamente— soy reciente por estos rumbos pero afortunadamente tengo una buena guia turistica a mi lado —rei para hacer el remate.
Carcajearon conmigo mientras pasabamos al convento. Durante toda nuestra estancia alli no lograba apartar la mirada de esa misteriosa monja casi como una buena pelicula que no puedes dejar hasta que te la terminas, asi estaba yo. Irme me dejo con un sinsabor peculiar y pensamientos lejanos llegaron como una punzada. Sera que ella…
—Disculpa, no vi que estaba atras mio —levante los paquetes del suelo.
—No te preocupes fui yo la que no preste atencion, siempre ando aerea por la vida —miro mi rostro de lleno— …pero tu eres Javier, el amigo de Nadia ¿verdad?
Al parecer me habia vuelto a topar dias despues con la tal Mercedes en un supermercado, y para colmo le tire sus compras al suelo.
—Si, el mismo que calza y viste —ambos nos sonreimos mientras le daba el ultimo paquete.
—¿Que te trae por aca? Ademas de las compras —ordena su bolsa— que casualidad que nos encontraramos de nuevo…
—Si, que casualidad… es que estoy probando supermercados y hasta ahora este es el mas barato que he encontrado.
—Descuida, los lugareños estamos para hacer de esta ciudad mas familiar aunque a veces no lo parezca, y confirmo es el mas barato de la zona.
Una pequeña charla dio paso a una curiosa invitacion, ahora era la propia Mercedes quien me propuso dar un paseo por la metropoli y mostrarme lugares interesantes que Nadia aun no me habia enseñado, me hablo desde una complicidad agradable. Cuadramos para nuestro encuentro asi que fui preparando todo lo necesario. Elegimos un sabado para disponer del tiempo adecuado y disfrutar del recorrido como se debe.
—Buenos dias —llegue al convento— ¿se encuentra la Hermana Mercedes?
—Buenas, ella se fue desde que amanecio, no nos dijo a donde. Pero si gusta la puede esperar aqui.
—Muchas gracias —procedi a sentarme.
Pasaba el tiempo y por un momento crei que me habia plantado, pero no me deje llevar por las malas intuiciones. Despues de casi una hora y considerando irme, como ultimo suspiro llega Mercedes con un vehiculo apropiado para nuestra cita, un clasico por cierto.
—Disculpa la demora, tuve algunos inconvenientes para conseguirla pero aqui esta, te presento a “La Fiera”.
No creia lo que veian mis ojos, era una mitica “Ural”. Motocicleta con sello sovietico a prueba de todo solo para aventureros. Recuerdo haber visto la noticia de una pareja que recorrio doce paises con su hijo pequeño en una de esas, fue una locura. Ya me olia por donde iban los tiros y me fascinaba descubrir que ella tuviera ese espiritu. —¡¡Guau!! ¿Como conseguiste esa Ural? —observo mas de cerca— que nivel, parece que estamos en otro mundo jsjs.
Mercedes puso sus dos manos sobre la cintura erguida. —Gracias, era de mi padre y el me la dejo como herencia. Es una joya escondida de mi familia que andaba un poco descuidada pero la crei perfecta para esta ocasion, solita para nosotros dos. ¡¡Comencemos nuestro recorrido!! ¿Estas listo Javier?
Muy deseoso y lleno de confianza. —¡¡Siii comencemos!!
Ultimamos detalles y montamos a esa Ural que para mi sorpresa era mas comoda de lo que imaginaba mientras ella iba adelante y yo atras, vaya escena mas peculiar la que nos toco protagonizar… una monja manejando una motocicleta todo terreno para llevarme a pasear por una ciudad desconocida, subversivamente fascinante. De aqui para alla y de alla para aca nos divertimos un monton esa tarde hasta que la puesta de sol trajo consigo un exquisito ocaso costero. Pense haber visto todo pero Mercedes me tenia preparada una sorpresa. —Hay algo que guarde para el final, es un secreto que te voy a mostrar para dejarte boquiabierto —su cara se veia confiada y burlona en buen sentido— pongo mis manos al fuego de que asi sera… —remato con una risa.
Intrigado por la forma como me lo dijo sospechaba que lo que se traia escondido era especial. —Vaya no imagine que tenias un as bajo la manga guardadito esperando el momento indicado. Quizas subestime lo que podia esperar de este sitio y tambien de la gente buena de aqui, como tu Mercedes.
—Ay no digas esas cosas… —se ruborizo.
Me llamo la atencion que no hubiera mencionado en todo el dia nada relacionado con religion o a su vocacion de monja, pero no le preste demasiado caso porque de igual forma la pasamos genial y eso era lo que importaba. Tardamos unos treinta minutos en llegar a ese lugar bastante apartado fuera de esa selva de concreto llamada ciudad. Rodeado de rocas gigantes como si un pedazo de playa hubiera quedado perdido en medio de la nada, bajamos y vimos las olas del mar implacables contra los peñones que nos escoltaban frente a arena casi cristalina. Un paisaje que sacado de una postal transmitia un vibra agradablemente tranquila, quede impactado.
—¿Que te parece Javier? Este es mi lugar secreto —remojo sus pies un poco en la orilla.
Tratando de mantener la poca compostura que me quedaba. —Sin palabras… tu lugar especial es increible y que bueno que lo dejaste para el final, digno de llamarlo secreto.
—Mi sitio favorito… —me tomo de la mano y se sento en la arena— ven sientate conmigo ya que eres la primera persona en venir aqui.
Le segui el juego y me puse junto a ella. —¿Primera? ¿Nadie mas conoce este lugar?
—Nunca he visto a nadie por estos lares, asi que no. Pero si, tu fuiste la primera persona jsjs.
Hubo silencio durante varios segundos y solo se escuchaban las olas rebotando en el viento. —Fue un dia inolvidable y ahora estando frente a este hermoso atardecer no puedo evitar agradecerte.
Mercedes sonrio complacida. —No tienes por que, lo importante es… ¡¡achuuu!! —un chistoso estornudo la interrumpe— disculpame…
—No te preocupes, a todos nos pasa jaja…
—Ahora veo que sin alguien con quien hacerlo es aburrido.
Le sostengo la mirada con una mueca nerviosa. —¿A que te refieres?
—Al lugar… —se sonrojo— al lugar me refiero. Lo siento es que aveces se me olvida el contexto y suelto frases como si la otra persona tambien escuchara lo que pienso.
—Entiendo… por lo visto te gusta que te lean los pensamientos —mostre mi lado coqueto— mucho meditar a solas hace que aveces las palabras se salgan de la cabeza sin querer.
—¿Entonces sabes por que te traje aqui?
Vine a esta ciudad buscando picante y encontre fuego, ten cuidado con lo que deseas. —Prefiero que me lo digas tu —la mire directamente a sus ojos mientras se tensaba la situacion.
Ese silencio ensordecedor golpeo nuestras almas. —Eres la primera persona en mucho tiempo con la que me he sentido realmente comoda de estar… sabia que eras alguien a quien no podia ignorar y mi corazon me lo advirtio de la peor manera… —inflexiono la voz— volverte a encontrar en el supermercado me hizo dejar la razon a un lado y seguir mi instinto, un instinto que habia sido domesticado durante años… —nerviosisima la note— …estoy enamorada de ti.
Como un pensamiento nos quedamos totalmente en blanco y la efervescencia de nuestros fuegos comenzaron a unir sus lenguas. No hubo palabra alguna que valiera y nada necesitaba explicacion ahora que la intensidad se mixturaba con ese momento. La situacion escalo cuando por reflejo comence a desvestirla y senti que ella pedia traspasar cada vez mas y mas la frontera hacia lo desconocido, como si algo estuviera pronto a reventar. Mercedes puso sus manos en mis mejillas e hizo que de lleno la mirara a los ojos mientras una palabra silenciosa irrumpio brutalmente de sus labios. —Javier… quiero que me hagas mujer… No podia procesar lo que estaba pasando alli. Ahora aparecian miles de pequeños murmullos en mi cabeza y fue entonces cuando comprendi enajenado que ese trance me pedia solamente una cosa, actuar.
Concluida esa maravillosa travesia de millones de años solo el sosiego de las mareas nos envolvia, habiamos vuelto.
Mercedes rompio el hielo misteriosamente. —Hay algo que necesito decirte sobre mi, algo de mi pasado antes de convertirme y quiero contartelo…
Acostado sobre la arena cerre mis ojos. —Estoy para escucharte.
Continuo una pausa. —Veras… de joven entre al convento con la intencion de entregar mi vida al voto de ser monja, pero no siempre fue asi. Yo crei en el amor hace muchisimos años y estaba dispuesta a dejarlo todo por eso, sin embargo a la hora de la verdad me quede olvidada esperando un futuro que nunca llego. Asi fue como termine convertida, deje de creer en el amor pasional para direccionarlo hacia un amor religioso.
Las palabras correctas llegaron como susurros, abri los ojos. —Un desamor que cambio tu rumbo y luego de todo aqui estas otra vez queriendo entregarte, porque ese deseo nunca se fue de ti… —tomo de su mano— simplemente el amor es irreprimible cuando es genuino.
Se queda callada. —Te agradezco esas palabras tan profundas porque se nota que hablas desde el corazon —de nuevo quedo en silencio— …Javier… despues de esto podriamos ser amantes…
Mercedes sin vacilar me habia soltado una bomba atrevidamente temeraria, no obstante mantuve cautela y guarde la calma. —Quiero lo que tu quieres pero… ¿estas segura? Tendremos que mantenerlo en secreto y tener una doble vida.
—Mi cabeza dice no, pero mi corazon dice ¡¡dale!! Quiero vivir una vida en pareja y desde hace mucho aprendi que el miedo es mal consejero, asi que lo quiero hacer.
—Te acompaño entonces… estoy dispuesto a asumir los riesgos tambien —acerco su rostro al mio y nos dimos un beso.
Nuestros encuentros se hicieron mas frecuentes despues durante meses y lo haciamos en mi apartamento, nuestro apartamento. Despues de todo seguia sin poder creer que habia encontrado al amor de esa manera… me converti en el marido de una monja, un sentimiento que me hacia curiosamente feliz. Era tanto apasionamiento que durante dias enteros solamente nos quedabamos acurrucados en mi cama, nuestro nidito de amor era una mezcla de coito y romance. Desconectamos de todo y nada importo.
—Buenas, recibi tu mensaje el otro dia, estuve ocupado pero enseguida bajo —solte el telefono y sali— …hola Nadia, disculpa por no responderte es que he estado un poco atareado ¿que se te ofrece?
—Hola Javier —besa mi mejilla— sabes, ultimamente te note distante como si me estuvieras evitando… —su mirada parecia ansiosa y distraida.
—No, como dices eso —conteste algo incomodo— es que no me gusta ser inoportuno nada mas.
—Mmm… quizas podamos salir este fin aprovechando que nos libramos un poco de las obligaciones, asi conocemos lugares que aun no te muestro y creo te van a gustar, ¿te animas?
Enfrentaba una situacion compleja que no veia como solucionar, por un lado tenia a Mercedes con planes para el fin de semana juntos en mi departamento. Y por otro lado tenia a Nadia que me pedia continuar con la diversion de aquella noche. La veia apagada como si le estuviera yendo mal en sus cosas pero no podia aceptar la invitacion, yo queria estar con Mercedes que ademas tenia algo importante que decirme. —Este fin no alcanzo, tengo un compromiso que no puedo posponer… ¿puedes el de mas arriba?
—Bueno… —se noto triste— esta bien. Entonces nos vemos en el trabajo mañana —me despidio con otro beso en la mejilla.
—Nos vemos cuidate —subi a mi apartamento.
A veces desearia no ser tan bueno en la vida. Estuve horas pensando en haber rechazado a Nadia, no queria que se sintiera asi aunque no podia hacer nada contra eso. Luego de unas horas se me ocurrio algo osadamente arriesgado que sabia iba a lamentar. —Hola Nadia, es Javier, veras… ¿hay algun problema si salimos de dia? He pensado que podriamos variar un poco el juego.
—Hola, bueno si, podriamos… pero habra demasiada gente porque es hora pico, ¿estas seguro que quieres asi?
—Por supuesto, asi nos fundimos en el bullicio.
—Me parece genial, oye y… ¿que te hizo cambiar de opinion?
—Tenias razon, hay que continuar con lo que habiamos dejado pendiente y divertirnos un rato.
—Magnifico Jav, yo te paso a buscar.
—Perfecto, hasta entonces pues.
—Chau, nos vemos —cierra el telefono.
Esto se iba a desenvolver asi, yo salia con Nadia en el dia y luego en la noche recibia a Mercedes. Era un plan que podia salir mal pero igual queria intentarlo, me gustaba jugar al filo de la navaja.
Llego ese dichoso fin de semana y paseamos por los sitios que ya habiamos recorrido Mercedes y yo anteriormente, aun asi me hice el loco e igual disfrute de la compañia de Nadia. Por ultimo llegamos a nuestra parada definitiva, el malecon. Crei salirme con la mia pero como dicen por alli, no hay crimen perfecto.
—La he pasado increible hoy, todo salio a pedir de boca y para cerrar con broche esta vista al mar —comente mientras devoraba el resto de helado que me quedaba.
—Lo mismo digo, esta ha sido la mejor vuelta que he tenido en mucho tiempo. Mil gracias por acompañarme, fue genial.
—No te preocupes el que debe agradecer soy yo —asiento levemente.
Con risa compinche. —Entonces cuanto tiempo mas podremos disfrutarlo… ¿tu no tenias otros compromisos?
Busque el reloj. —¡¡Pero mira la hora!! Ya me tengo que ir Nadia, como supiste que…
—Asi que te gusta el bullicio ¿ah? Jaja.
—Lo admito —con las manos en la masa cerre los ojos— me atrapaste.
—Igual disfrutamos y eso es lo que cuenta —me tomo la mano.
Todo marchaba segun el plan, puede que mi compañera no se chupe el dedo pero es algo con lo que puedo lidiar, despedi a Nadia en su casa y me fui directo a la mia. Prepare todo lo que habia comprado para recibir a Mercedes aunque transcurrian las horas y mi amada aun no llegaba. Pense en llamarla al convento pero no lo crei necesario. Luego de tanta espera un pensamiento me hizo relajarme, quizas estaba por mostrarme otra de sus sorpresitas y por eso habia demorado, pero estaba a una llamada de comprobar que no era asi. —Hola, ya voy a abrirte —no hubo respuesta, aunque ya habia visto que era ella asi que cerre el telefono y baje— …hola amor —intento besarla— ¿que pasa amor? —me habia apartado la cara —ese gesto cargo la entrada del edificio con un estado de gracia chocante— ¿por que me apartas? —mi garganta era amarre. Un silencio incomodo que duro mas de lo que podia soportar fue penetrado y quebro ese abismo enmudecido. —Subamos Javier.
No me salia ninguna palabra, no podia articular nada. El camino hacia mi apartamento parecia una especie de procesion donde solo rebotaba el eco de nuestros pasos. El tiempo parecia detenido, como a la interminable espera de entrar a una cirugia. Entre tanta oscuridad al fin vi el numero de mi puerta, por un suspiro senti que se me habian caido las llaves al suelo con el temblor de mis manos, todo era muy surrealista. No sabia si reir o llorar, o ambas. Entramos callados, cierro la puerta y al volverme lo primero que veo es un rostro, un rostro que me estaba besando. Mercedes habia adoptado una actitud muy extraña hacia mi para luego ¿besarme? En que clase de jugarreta estaba sumido.
—Cariño estoy preñada.
—Por dios… ¿que hora es? —intente ver el reloj sin exito— …donde rayos puse la hora… —eran las “12:34” medianoche.
Habian pasado mas de seis horas desde que me despedi de Nadia. Supuse que algo raro traia Mercedes, nunca llegaba tan tarde a nuestras citas. Preocupado me fui rumbo al convento para averiguar que pasaba y en eso que salia del edificio ella llegando, nos tropezamos. Curiosamente me recordo cuando caimos en el supermercado.
—Hola amor ¿todo esta bien? Habias demorado mas de lo normal asi que iba a ver que estaba ocurriendo.
—Disculpa la demora corazon, es que tuve que arreglar algunas cosas en el convento —me besa— recuerda que tenia una cosa importante que decirte y no podia faltar.
—Por supuesto, de hecho estaba esperando tu respuesta.
—Bueno subamos, me estoy muriendo de frio aqui jsjs…
—Claro amor —para darnos calor le tomo de la manita.
Asegurandome que no fuera otro sueño, habian sido suficientes pesadillas por hoy. Ya dentro de casa timidamente comenzo a hablarme algo deprimida. —Mira Javier… la verdadera razon por la que casi no llego fue por que habia estado en nuestro lugar especial… llorando… —su voz casi se quiebra— …te vi con… Nadia… divirtiendote en el malecon. Ella te tomaba de la mano y tu le sonreias… entonces cambie de rumbo y en vez de esperarte aqui me fui al unico lugar en el que me sentia lo suficientemente sola.
¿Mercedes me habia visto con Nadia? Esto sin duda era un gran malentendido. —Amor dejame explicarte por favor no es lo que parece…
—Todo lo que habiamos planeado juntos… —se quiebra y llora— crei que ya no te gustaba y me habias cambiado por otra, otra mas joven… y que… no fuera una monja como yo.
—Pues creiste mal… —me acerco y la abrazo besandole su cabeza— ¡¡yo te amo!! Y te amo con todo mi corazon. Afortunado en conocerte de esa manera como si el destino me hubiera gritado, esta es la que es. No quiero que pienses lo contrario amor, no ahora… —algunas lagrimas me caen por el costado.
—Tan ilusionada porque te tenia preparada una sorpresa de la que nunca nos olvidariamos, y me sales con esto… —miro al suelo.
—Amor fue una desagradable confusion… —varias punzadas intentaron salir de mi garganta— lo que paso fue que Nadia me invito a salir como esa noche en la que dimos a parar a tu convento, yo la rechace. Mi intuicion me hablaba que debia dejarlo asi, pero para no parecer mezquino de buena fe le dije que podiamos hacerlo en el dia. No te conte nada porque no buscaba que pensaras algo que no era. Asi paso… creeme o no me creas, pero no quiero verte llorar —le coloco mis manos en sus pomulos— …no quiero que tu suave piel se manche con la tristeza —pase mis pulgares limpiandole las lagrimas.
—No te preocupes… —sostiene su mirada sobre mis ojos— se que tu boca no conoce lo que es la mentira… no se por que reaccione asi si estoy completamente convencida de que tu amor es genuino, lo supe desde el principio.
Clave mis ojos directamente en su mirada. —Tenme en tus pechos… que yo te tendre en el mio hasta el final de mis dias, y cuando estemos en la eternidad ambos seremos uno… al no haber ya cuerpo que nos separe.
—Que asi sea… —sentia que su semblante me irradiaba una alegria gozosa.
La complicidad nos cubrio a ambos mientras nos abrazabamos con pasion, testigos de nuestro propio amor que se habia forjado en lo mas profundo del significado. —Amor no quiero que este momento acabe nunca… me siento tan plena entre tus brazos que por un momento se me olvida que alla afuera hay un mundo, un mundo que nos demanda presencia —ella tomo de mis manos— por eso te tengo una propuesta, lo importante detras es precisamente una propuesta.
La conversacion se torno mas seria. —Cuentame… —senti que habia algo de inquietud en ella pero su mirada seguia segura de si.
—Toda esta coyontura que nos ha tocado vivir ya no hay forma de sostenerla en secreto. Desde hace muchos años estuve fantaseando con la idea de dejar de ser lo que fui e irme muy lejos a buscar al amor verdadero, entonces inesperadamente apareciste tu. Lo sabia desde el principio como ya dije y ha pasado tiempo suficiente para darme cuenta de lo obvio… te amo… quiero que seas mi marido para que formemos un hogar digno de nuestro amor.
La vi tan segura de sus palabras que por un momento olvide que era una monja la que me estaba proponiendo una vida juntos, y en el fondo lo deseaba. —…Mil veces si… —le vuelvo a besar los labios con toda la intensidad que merecia esa respuesta.
—Pero aun hay otra cosa Javier… —me encara de nuevo— esta propuesta va mas alla de lo que te conte y quiero hacer algo que tuve en mente, pero a falta de la persona indicada… una manera de sellar nuestra locura con toda la pasion que he tenido retenida en mi durante estos largos años —sus ojos reflejaban una picardia complice— vayamonos de esta ciudad y renunciemos a nuestras vidas. Ya casi termino mi carta de adios al convento y estoy lista para marcharme definitivamente. En una semana nos iriamos juntos en La Fiera a una casa de playa que mis padres me dejaron muy al sur, sera nuestro nidito de amor definitivo donde podremos formar el hogar que tanto deseamos. Mis viejos me heredaron la motocicleta junto con la casa y siento que ha llegado la hora de darles el buen uso que se merecen. Pero… todo esto si tu tambien quieres hacerlo conmigo…
Sin dudarlo mi respuesta fue rotunda. —Listo estoy.
Aguandosele los ojos me vuelve a besar con toda su alma. —¡¡Me pone tan contenta!! Fuimos muy dichosos… —como una mueca apreto sus labios— …todavia falta la cerecita arriba del pastel en todo esto.
—¿A que te refieres? Que otra cosa traes guardada… —alli me di cuenta que Mercedes era un verdadero enigma.
—Es un secreto… —traia una picardia asi sin mas.
—¿Secreto? No me dejes con la duda mujer —le segui otra vez su juego.
—Yo te dire como procederemos, no quiero arruinar la sorpresa. Por el momento solo quiero que te conviertas en mi hombre —camino hacia la cama— no me dejes con estas ganas que tengo encima.
—Con que asi son las cosas… —la segui y le tome el pelo— asi que quieres que sea tu macho ¿ah? Mi instinto se esta volviendo animal cariño asi que tendras que alimentarlo con carne fresca.
—¿Ah si? Aqui hay una hembra dispuesta a que prueben su carne pero te advierto que no quedaras con ganas de probar otra que no sea esta, el que goza probando se engancha y repite —muerde su dedo y suelta una risa coqueta.
Mercedes tenia razon, no poseia mente para otra mujer que no fuera ella. Otra oscurana frenetica estaba a punto de dar inicio como una nueva vieja obra de teatro donde los protagonistas eramos nosotros, la carnalidad era dialogo. Dos fuegos que persisten como brasas a la luz del alba despues de una hoguera ardiente que alumbro en la oscuridad y habia quemado cualquier piel, fue espectacular. La suerte ya estaba echada, el destino nos habia reunido y ahora quedaba seguirlo con paciencia. Muchas mariposas en el estomago pero deseosos de llegar hasta las ultimas consecuencias jugando al borde del abismo. Prepare mi carta de renuncia y una carta despedida especial para Nadia cerrando un ciclo aparentemente nuevo que llevaba tiempo arrastrando conmigo de otras formas. Querida Nadia, no se como decirte que me voy, sin embargo me voy, me voy hacia mi destino. No creo que el mundo entienda mis razones y ponerlas aqui esta de mas. Aunque tu fuiste una amiga sincera y estoy contento con eso, no tengo como agradecerte el favor que me hiciste. Sabes lo que me dijiste una vez, curioso como un evento puede cambiar el rumbo de tu vida tan facilmente. Dicho esto, si el destino nos vuelve a topar, y tengo la corazonada que asi sera, me volvere a codear con una vieja colega a la cual nunca olvide. Te deseo todo lo mejor, con cariño Javier.
—Hola amor ¿como estas? Esperame a medianoche en el convento, ya tengo todo listo y preparado para algo que no olvidaremos nunca, te lo juro —estampa un besito jugueton en el telefono.
Mire la hora y el ocaso asomaba de a poco en las nubes. —Buenas tardes “Merchi”, desde hace tiempo quise tenerte un nombre que no fuera tu nombre para referirme a ti y ahora me invente este… ¿te gusta? —ansioso por saber su intrigante propuesta continue— y si, como casi no pudimos vernos bien durante la semana estuve meditandolo, vamos mujer no me dejes con la duda escupelo…
—Para lo que queda jumm… llegaste a la orilla del oceano, calma pueblo jaja.
—Bueno esta bien, nos vemos en el convento a esa hora, besitos Merchi… ¡¡mua mua mua!!
—Yo tambien debo encontrar un apodo especial para ti, algo que suene ideal con Merchi, ¡¡Merchi me fascina!! Nos vemos pues… ¡¡mua mua mua!! —colgamos el telefono.
Llegue justo impregnado de pensamientos recurrentes sobre ese misterioso secreto que esta mujer planeo durante años quiza y que yo como maestro de ceremonia inauguraria. La ciudad arropaba una taciturnidad anormal para ser fin de semana, como si el destino tambien estuviera confabulando para agregar tension a nuestro encuentro. No vi a nadie asomarse asi que espere en la puerta, ya eran pasada las doce mientras la luna se alzaba en lo alto de firmamento.
—Que la paz sea contigo hermano.
Mercedes salio de la nada con una pequeña mochila entre hombros, me tomo desprevenido eso. —Amen.
—Asi me gusta… —pone una mueca en su boca— estoy lista para irnos.
—Merchi te traje un regalito, espero te guste… un chocolate artesanal envuelto hecho por mi con una rosa como detalle.
—¿Para mi? —se sonrojo al recibirlo— me embelesa que seas tan detallista conmigo, jugar a ser cursis siendo unos romanticos apasionados ¡¡si!!
—Me alegra que te haya gustado, lo hice con mucho amor —vi su mochila— oye… pero no me dijiste que trajera mis cosas, aun no tengo… —me interrumpe.
—Nunca dije adonde ibamos cariño… —de nuevo esa sonrisita picara mientras se comia el chocolate.
—Ahora si no comprendo nada… —entre risa y nervios.
—Es mejor asi porque al final no habra censura —suelta una carcajada.
No procesaba que rayos estaba pasando, solo seguia mi intuicion siguiendole el juego pero a esas alturas sencillamente esperaba lo que fuese. Caminamos varias cuadras conversando y ella me pidio en particular no preguntar sobre cual era nuestro destino, solo que gozara del trayecto juntos hacia lo desconocido. No se cuanto tiempo habiamos caminado pero ya se empezaba a notar la presion, la intriga, lo intenso.
—Justo aqui —fue lo que dijo ella.
—¿Alli? —Parecia la entrada de un caseron— …no puedo mas, deberas decirme que es lo que tanto escondes o no doy un paso —me rebele.
—Dale Jav… —agarro mi mano izquierda— estamos en la boca del tigre, no puede ser que ya te hechaste para atras…
Suspire como quien sabe la curiosidad mato al gato, o al tigre. —Vamos pues…
Entramos a una oscuridad terrible cuando cerro la puerta y trate de averiguar donde se encontraba. —¿Mercedes?… no veo nada… ¿donde estas? —Obtuve silencio.
La penumbra cegaba todo intento de decifrar hasta que logre ver una luz tenue al fondo mientras el vertigo se acentuaba en mi a cada paso hacia esa misteriosa claridad rutilante, sorpresa.
—¡¡Zas!!
Esta mujer… alli ante lo inimaginable… nunca jamas olvidare.
—¿No vas a decir nada Javier? —pone sus ojos en mi como a una presa.
Por un momento senti que habia perdido el habla sin embargo un atomo desde lo profundo de mi recorrio todo mi cuerpo provocando una reaccion involuntaria, casi memorial. La sangre se me esta subiendo a la cabeza despertando sentimientos que no conocia, mi lado oculto. —Me postro ante ti como devoto y celebrando tus olores mas primigenios te ofrendo este placer gozoso.
—…
Estoy rodeado por una inmensa selva humana, una selva que llevaba eones de historia encarnada y aqui me encuentro en medio de ella. Un poderosisimo aroma fermentado penetra mis sentidos y cubre mi rostro, lejos de huir lo hago mio. Siento como una mano en mi cabeza pide mas y mas para seguir rematando esta carne fresca que huele a gloria cruda. Siento algo viscoso y dulce impregnado por todos lados, esta en celo.
—¡¡Siiiii!! ¡¡No aguantooooo!!
La voy a dejar gozar profundamente quedandome aqui callado con mi lengua tibia en su boca inferior, esa boca que tanto habia gritado en silencio y que nadie escucho hasta ahora.
—Vamos mi amor, ven aca arriba… —Mercedes posa su mano sobre mi mejilla— te traje a este sitio porque quiero que me hagas mujer en este altar, tu mujer… —sin apartarnos la vista— esta iglesia sera testigo de nuestro mayor acto de amor… —presiona mi cara contra la suya mientras nuestras lenguas danzan.
Mercedes completamente desnuda ante mi contrapuesta a una iglesia vacia al filo de oficiar una misa blasfema provocandome un estado de inexplicable libido. El acto de profanar un lugar sagrado en nombre del amor verdadero en el fondo era lo mas transgresor que podiamos hacer. Su cuerpo virgen brilla a la luz de estas velas tenues que desprenden una calidez increiblemente familiar, el deseo aprieta cada vez mas. —¡¡Voy a convertirte en mi hembra!! —Agarro su cabello y la volteo. Mi falo esta tan firme y extasiado de lujuria que busca desesperadamente un agujero. —Mi puta putita… ¡¡que delicia de mujer eres!! Apretado y diferente a todo lo probado anteriormente, por atras entonces me fascinaba. Su cabeza puesta contra el altar mientras le atrinco la melena y mis dedos cubren su boca, mi creatividad sexual lo pide vulgar. —¡¡Te voy a desvirgar ese cagadero!! —Sueno una nalgada en sus pompas.
—¡¡Me calienta ser tu ramera!! Todos los feligreses van a escuchar como me violas en santa comunion… ¡¡ahora es nuestra misa de amor!!
—Esta iglesia quedara penetrada de nuestra apasionada pasion para siempre… —tomo sus brazos y los coloco bruscamente detras de su espalda.
—Hace mucho que he soñado con esto, con una escena obscenamente pornografica dentro de la iglesia…
—Con que eso era… —se lo hago profundamente lento.
—Fantasee en secreto con la idea de profanar lo sagrado desde un sentimiento puro… para darle un significado de fondo diferente, uno especial… —comimos en reticencia.
Mi leche esta a punto de… ¡¡mierdaaa!! —¡¡Aun nooo!! —Lo saque a tiempo— …quiero que gocemos un poco mas cariño… —sin darle chance me subi al altar agarrando su cabeza con fuerza— ahora me convertire en el dueño de esta boquita —pausadamente introduci mi atributo en su garganta.
—Gluac, gluac, gluac… —sus arcadas golpeaban mi carne.
Esto es aun mas delicioso que darle por el culo, sus labios me aturden el juicio. Ya no tengo fobia por lo blasfemo porque ahora me siento ¡¡libre!! Como si me hubiera sacado un lastre enorme de encima. —¿Te gusta asi cariño?
—Ahora soy tuya… tratame como tu esclava, haz conmigo lo que te de la gana… —me señala algo— en la mochila tengo esposas para que me trinques la vida y un tapon anal para que me lo metas bien grosero, quiero que me ates de manos y pies para que no pueda huir a ningun lado convirtiendome asi en tu puta sagrada montada en este altar —la note sedienta de un deseo que en absoluto vi antes en ella.
Totalmente atada de pies y manos con ese pedazo de plastico dentro de sus profundidades me volvi a colocar en el altar sentado mientras arrodillada en el faldistorio ella asomaba su cabeza con la boca abierta y lengua afuera.
No se cuanto tiempo llevamos follando pero es alucinante experimentar como me estoy volviendo loco a punto de venir y de inmediato retener lo sublime para reiniciar una y otra vez esa subida, majestuoso.
—¿Estas orgullosa mi amor?
—Quiero que me penetres el coño ya… y que te vengas dentro de mi… entierra tus fluidos en esta matria fertil —quede asombrado como de sus ojitos brotaba un amor desbordante.
Esta escena explicita necesita un toque de romanticismo erotico. —Ansio marcar mi territorio en ti Merchi…
Remuevo las esposas y la monto conmigo mientras conectamos nuestra genitalia en union total en la cima del altar. —Te amo tanto Jav… estoy tan plena de saber que tengo con quien compartir todo esto… —nos besamos.
—Yo tambien estoy pleno Merchi… eres mi mujer anhelada…
Perdimos la nocion del tiempo de nuevo, todo se volvio denso y presencial. Encontramos la posicion idonea para gozarnos mutuamente ofrendando nuestro placer al cosmos. Ya no hay palabras redundantes que interrumpan la suavidad tan impetuosa de esta aura que nos rodea, triunfadores sobre un altar profanado de amor.
Algo grande esta por venir y mi cuerpo ya lo avisaba imbuidos completamente en ese sudor orgasmico. Mi mente lo percibe a lo lejos como un sueño que se va desvaneciendo en la mañana. Ahora estoy sintiendo un calor proyectado en mi entrepierna… ¿se vino en mi? Su boca intenta decirme pero yo tambien ya no puedo con esto… —¡¡Aaaaa!!
Alcanzaba a ver de a poco la luz del alba filtrarse por los ventanales mas altos de la iglesia, nos habiamos quedado dormidos en la penumbra de la noche sobre la escena del crimen. Tomamos nuestras cosas para irnos definitivamente hacia la mandala hogareña que ambos habiamos buscado durante mucho, ya era hora. Antes de salir Mercedes me toma de la mano izquierda con una caricia. —Amor… hay algo que queria contarte deseosa desde hace unos dias y me aguante contra mi voluntad hasta que todo esto terminara… estoy en estado.
Ese instante quedo grabado en mi memoria para siempre, el recuerdo indeleble de escuchar esas palabras talladas con letras de fuego en lo mas profundo de mi. Una sensacion indescriptible que exploto dentro con muchos sentimientos de todo tipo, un momento de alta intensidad que jamas senti nunca. —Quieres decir… ¿que voy a ser papa? —Se me aguaron los ojos.
Llena de esperanza me lo dijo. —Si… vamos a ser papas… —le gano la emocion y comenzo a llorar de felicidad conmigo.
Fue un milagro… no tengo mas palabras para describir lo que habia pasado, y no creo que quiera tenerlas. Ese año Mercedes habia cumplido cuarenta y cinco años, el umbral de quedar embarazada era casi nulo y sin embargo ocurrio, ocurrio una maravilla. Que gozo tan grande el de ser padre joder, me sentia tan entero que podria haber parido tambien y me da risa porque es verdad. Yo nunca he creido demasiado pero comienzo a pensar que el destino si existe y te muestra el camino de alguna manera. Salimos a la ciudad por ultima vez y aunque tenia poco tiempo alli sentia que habia tomado la decision correcta al aceptar venir, nos encontramos. Despues tomamos todo y nos fuimos dejando las cartas de despedida para nuestras antiguas vidas, partimos en La Fiera rumbo al hogar que fraguariamos como amantes del romance. Un camino largo termino literalmente y ya estabamos en casa, nuestra casa.
Ha corrido mucha tinta y aun recuerdo esos dias con entusiasmo, me siento muy orgulloso de haberme arriesgado a la vida sin miedos. Amar es intensidad y si no amas con intensidad no amas de verdad. La rueca del destino me hizo encontrar al amor de la manera menos esperada y me convirtio en el amante devoto de lo sagrado, ahora soy el marido de una monja.